Pandemia

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Escuela en tiempo de Pandemia…

No cabe la menor duda que la sociedad chilena está sufriendo una crisis sanitaria sin parangón, donde muchas variables han confluido para provocar una verdadera convulsión social y cuyo desenlace aún no se avizora. La sociedad en su conjunto es afectada, pero sin lugar a dudas que los más dañados son los niños y la tercera edad; son los más carenciados en momentos de crisis, más aún cuando la sociedad chilena ha construido un modelo desigual, donde la marginalidad se hace presente en los barrios, los allegados y las tomas en los sectores de la periferia de Copiapó.

La escuela Vicente Sepúlveda Rojo, es un polo educacional que atiende principalmente a sectores populares con escasez de recursos, pero que abrigan una esperanza: que a través de la educación poder acceder algún día a una mejor posición económica y romper el círculo de la pobreza; nuestras familias miran esperanzados hacia los Liceos Técnicos, pues ven en ellos la posibilidad de adquirir herramientas para ingresar al mundo laboral. Dada la contingencia, también los sueños comienzan también a hacer crisis y nuestros educandos anhelan volver a clases para “no quedarse atrás,” pues convengamos que en Chile hay desigualdad educacional y los más afectados son precisamente las clases sociales más precarizadas, quienes diariamente hacen ingentes esfuerzos por educarse.

La pregunta es ¿y cómo lo hacen aquellas familias que viven en los sectores altos y que no cuentan con los medios tecnológicos en sus hogares?  La escuela Vicente Sepúlveda Rojo ha tenido que recurrir a las clases grabadas por docentes y transmitidas por televisión abierta, pero el grueso del trabajo ha sido a través de Guías de Aprendizaje para reforzar contenidos y habilidades en nuestros estudiantes. A la escuela no le queda otro derrotero lo que significa que no se puede constatar el desarrollo de aprendizajes en los estudiantes, especialmente en aquellos infantes de Primero y Segundo Básico que están iniciando su proceso de lecto-escritura. ¿Cuántos años de retraso tendrán estos pequeños para adquirir el proceso lector?

Otro tema es el problema de la alimentación de los niños y niñas; ya van a casi tres (3) meses que los niños y niñas de la escuela no tienen una alimentación equilibrada que entrega Junaeb y todos sabemos que sin alimentos el intelecto poco rinde, aquí no vale el axioma cartesiano “pienso, luego existo.” Reconocemos que ha habido esfuerzos para entregar algunas cajas de alimentos para cada niño, pero todo es poco. Hoy se entregó la tercera partida de alimentos con algunos temores por parte de los funcionarios dada la desesperación de las, sin embargo, se ha contado con la ayuda sin haberla solicitado de un destacamento de la Tercera Brigada Acorazada La Concepción de Antofagasta dirigidos por el Subteniente señor Matias Ortega Caviedes, quienes se encuentran apostados en el Regimiento de Infantería N° 23 “Copiapó” del Capitán Rafael Torreblanca Dolarea. La escuela Vicente Sepúlveda Rojo no tiene más que agradecer la presencia de los soldados ya que la entrega de las canastas fue ordenada, segura y rápida para los apoderados y para todos los funcionarios.

Habrá alimentos para un par de días, en estos tiempos de Pandemia.

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